Saint-Tropez

Antiguo pueblo de pescadores y guerreros, Saint Tropez es hoy sinónimo de glamour y lujo. En verano vienen aquí los más ricos y famosos, en resumen, el jet set del mundo! Porque en esta ciudad, además de los elegantes restaurantes, bares y discotecas de lujo, la arena dorada de las playas de la Costa Azul atraen a cualquiera.

Saint-Tropez es una localidad francesa ubicada en el departamento de Var, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul. Es uno de los centros turísticos más importantes de la Costa Azul.

Según la leyenda, la ciudad debe su nombre a Caius Silvius Torpetius o Torpès (San Torpetes de Pisa), un oficial romano que nació en Pisa bajo el reinado de Nerón.

El hecho de que San Pablo lo convirtiera al cristianismo engendró la cólera del emperador Nerón, quien le hizo decapitar el 29 de abril de 1968. Su cuerpo fue depositado en una barca en compañía de un gallo y un perro, y remontó el río Arno con viento del este. El 17 de mayo alcanzó la costa de Saint-Tropez donde se rinde culto a su cabeza conservada en Pisa.

Los colores rojo y blanco de la bandera de Saint-Tropez son los de la antigua República de Génova. En 1470, el barón de Grimaud Jean de Cossa y el señor genovés Raphaël de Garezzio firmaron un acuerdo por el cual se le permitía a 21 familias de Génova que se establezcan en la aldea que varias invasiones la habían dejado destruida y deshabitada.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Foto de Fabien3X9.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (église Notre-Dame-de-l’Assomption) es de estilo barroco y famosa por su bello campanario de colores ocre y siena. Este campanario tiene tres relojes excepto en el lado que daba al mar. La leyenda dice que no lo pusieron en ese costado para no darle la hora al enemigo pero la verdad es que sí lo pusieron y luego lo quitaron porque los vientos del mar lo estropeaban demasiado.

La construcción de esta iglesia empezó en el siglo XVI, en el corazón del pueblo de Saint-Tropez, en el emplazamiento de una iglesia precedente construida en 1056, y las obras se prolongaron hasta 1784. 

En el interior del edificio están expuestos entre otros objetos un busto de San Torpes (protector de los marinos y patrón de Saint-Tropez), que es llevado durante la «procesión de la bravade», y un busto de San Pedro.

Foto de Frédéric Nuyts

El puerto de Saint-Tropez

Aquí vas a ver los yates más lujosos que jamás hayas visto. Me llamó la atención que en cada uno de ellos había uno o más empleados limpiando, otros poniendo a punto las embarcaciones, y algunos llevándole algún aperitivo a los propietarios que tomaban sol tumbados en las terrazas de sus yates.

Y he aquí las lanchitas de los que alguna vez fueron humildes pescadores. La verdad es que estos yates realmente parecen trasatlánticos.

Cuando llegamos fuimos al Centro de Información Turística y estos restaurantes encontramos en el camino. No se nos ocurrió entrar. Era muy temprano para almorzar, entre otras razones. Jejeje.

En el Centro de Información Turística nos recomendaron que fuéramos a la Plage Pampelonne y nos dieron un mapa de Saint-Tropez a cambio de unos euros.

Hay muchas playas en Saint-Tropez, a saber, La Bouillabaisse, la Plage de l’Escalet (en Ramatuelle), la Ponche Beach (en el centro de la ciudad en el antiguo puerto de pescadores, entre la Torre del Portalet y la Torre Vieja), Plage des Graniers, Plage des Canabiers, La Moutte (pasando la Canabiers, un lugar un poco aislado pero con un agradable ambiente familiar), Les Salins. Hay otras playas en localidades aledañas como Port Grimaud, St. Maxime, la Croix-Valmer, Cogolin.

La Plage Pampelonne en Ramatuelle (donde en 1956 Briggite Bardot emergió de las aguas de la playa de Pampelonne, en la película Et Dieu… Créa la Femme (Y Dios creó a la Mujer)) está situada a unos 5 kilómetros de la ciudad de Saint-Tropez y tiene una preciosa arena blanca y claras aguas azules.

El ambiente es sereno y pareciera que todo se mueve en cámara lenta excepto las motos de agua que podés alquilar allí mismo.

La transparencia de las aguas y mi pie derecho

Y para no ensuciarte con arena o para evitar caminar mucho con la pesada heladerita (jijiji), podés subirte a este vehículo para llegar a la playa sin esfuerzos.

Y aquí, sí, justo aquí, vi a una familia alemana con su sombrillita y su heladerita. Y pensé, ¿no estaré soñando y esto es Mardel, no? Pero cuando me percaté que podía caminar por la playa sin chocar a nadie, entonces dije “noooo”.

Nos habían recomendado visitar Port Grimaud, un pueblo costero a siete kilómetros de Saint-Tropez pero la escasez de tiempo nos lo impidió. A menudo se lo llama “la Venecia del sur de Francia”. Anímense si pueden y después me cuentan.

Mis recuerdos:


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